Por dónde comenzar a organizarse?

Muchas veces al iniciar un proyecto, el consejo que escuchamos más frecuentemente es: “haga un plan”. Hoy les propongo: No planeemos nada, simplemente comencemos. “Pero por dónde comienzo? Por el principio, como diría mi sabia madre.

Me explico: si en este momento nuestro fregadero está que se estalla de trastos sucios, nuestra ropa está tirada en el suelo o -peor aún- esperando ser lavada, si no podemos sentarnos a comer porque nuestra mesa está cubierta de chunches, nada ganamos con sentarnos (sepa Dios dónde porque en la mesa no se puede) a escribir un plan de organización que en papel se verá divino, pero en la práctica no nos sirve para nada. Es más, les aseguro que dos días después de haber escrito el dichoso plan, las cosas en la casa van a estar igual, y el papel va a andar rodando por ahí.

Así que simplemente comencemos. Piensa en eso que más te molesta que esté desorganizado en tu casa, en tu vida, en tu oficina. En mi caso, este lugar lo ocupan por orden de molestia: la ropa tirada por el piso, los baños sucios y los paños sin tender. Esto es hablando de mi casa. En mi vida, me molesta muchísimo no saber dónde están las llaves, mi teléfono y mi bolso. En la oficina, no soporto que mi escritorio esté sucio.

En tu caso muy probablemente estas cosas sean irrelevantes, y por el contrario te molesten otras cosas. Piensa bien e identifica ese problema, esa piedra en el zapato que no te deja vivir en paz, y que si se corrigiera te brindaría paz mental… Listo? Ok, sigamos.

En cuanto termines de leer este artículo, levántate e invierte un minuto, dos, cinco, diez, los que puedas, y haz algo que realmente te encamine a solucionar ese problema que tienes. Si quieres dejar de buscar las llaves hasta en el congelador cada vez que sales, pon un plato, una canastita o un gancho para colgarlas cada vez que entras en tu casa. Si, como a mí, te molesta la idea de la ropa por el suelo, desígnale un lugar (dentro de la lavadora, una gaveta del closet), o si puedes cómprate una canasta o un basurero plástico (súper prácticos para la ropa sucia) y colócalo en el lugar donde siempre “cae” la ropa sucia. Generalmente el piso del baño y de los cuartos atraen la ropa sucia, como si fueran magnéticos. Si tienes una montaña de trastos sucios, lávalos. No tienes tiempo? No importa, lava sólo dos platos y un vaso, verás que te toma menos de 3 minutos. Mañana o más tarde lavas otros tres o cuatro. Haz la prueba. Lo importante es hacer algo.

Quiero advertirte eso sí, que este primer paso no es fácil, es un cambio, y todo cambio es difícil. Al principio te costará recordar que tienes que poner tus llaves en el platito apenas entras, que hay que tirar la ropa en la canasta, no en el piso, etc. Pero cuando lo hayas hecho, sentirás una satisfacción tan grande que ya no querrás volver atrás.

Este es el lugar de mis llaves:

Antes de esta llavecita tan conveniente, tuve una canastita, y antes de la canastita simplemente designé una esquinita de la mesa donde siempre, siempre, siempre colocaba mis llaves. Este es sólo un ejemplo de que una acción muy pequeña puede hacer una gran diferencia.

Ahora sí, a moverse! Y no olvides contarme cómo te fue.

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