Una Ventana Hacia Ti: Patrones De Conducta

Por Tanny Abad



Los patrones de conducta son normas de carácter específico que sirven de guía para orientar la acción ante circunstancias específicas. En palabras simples, un patrón de conducta es el tipo de comportamiento o costumbre que sirve como modelo y es generalmente aprendido durante la infancia por los hábitos que los padres nos inculcaron y que se transformó en una forma de ser de nuestra personalidad.

Con el tiempo, esa manera de actuar nuestra se transforma en un patrón o sea quedamos programados para actuar de la misma manera cada vez que pasamos por una circunstancia similar, ya sea al tomar alguna decisión o compartir con otras personas.

Tan es así que lo realizamos de forma inconsciente. Y hasta resulta difícil cambiar algo ya establecido. Por eso tantas veces nos dicen: “Es que pareces a tal o cual persona”, o “es que ese muchacho salió al papá” o “esa mujer es igual que la mamá”.

Por esta razón es bueno primeramente que hagamos un análisis de la forma en que nos comportamos ante cada circunstancia, tanto cuando lo hacemos con valentía y positivamente, como cuando el miedo o la inseguridad nos embargan y actuamos negativamente, con recelo o con temor o también cuando nuestra actitud es huir o tratar de ignorar la situación.

Tomando soló un par de ejemplos de patrones de conducta negativos, podemos mencionar la violencia doméstica, el alcoholismo y la irresponsabilidad de los padres con respecto a sus hijos o a sus obligaciones en el hogar.

Y veamos ahora las dimensiones que han tomado estos pocos patrones de conducta antes mencionados: tantos hogares destruidos, hijos abandonados y mujeres jefas de hogar y hasta varios alcohólicos en el mismo núcleo familiar.

Otro ejemplo es la costumbre de mentir. Las personas aprenden a mentir desde pequeñas, al ver que el papá le miente a la mamá,  la mamá al papá, se le miente al vendedor y ambos hasta obligan a los niños a mentir por ellos, hasta nos reímos de la famosa frase “dice mi mamá que no está” y eso se convierte en una cadena interminable.

Hablemos ahora de los patrones de conducta positivos. Podemos mencionar a un padre trabajador y amoroso, que llega cansado pero con entusiasmo, a compartir con su familia luego del trabajo, enseñando con su ejemplo y con sus palabras los valores de la responsabilidad, la convivencia y el respeto. O esa madre jefa de hogar, a quien le ha tocado hacer frente a la responsabilidad de ser padre y madre, pero que aún así sus hijos logran ver su empuje y valentía de no quedarse hecha un nudo en un rincón, lamentándose y sintiendo autocompasión por haber sido abandonada.

Puede que a nosotros mismos nos disgusten algunos de los patrones de conducta que practicamos, posiblemente hemos luchado contra nosotros mismos tratando de eliminarlos de nuestra vida sin mucho éxito. Pero podemos deshacernos de ellos; aunque sea difícil no es imposible, todo depende de nosotros mismos.

Pasos para eliminar patrones de conducta negativos

1. Analizar nuestra conducta: Sobre todo cuando alguien nos da una voz de alerta ya sea con un reclamo o de buena forma haciéndonos ver que actuamos mal.

2. Reconocimiento: Debemos ser sinceros y reconocer que hay algo mal en nosotros, hay cosas que nos toca hacer directamente a nosotros, y otras que sin Dios son imposibles de cambiar. Pero sólo lo lograremos si se lo solicitamos en oración y permitimos su intervención divina. Ni Dios con todo su poder puede hacer algo si nosotros no deseamos que suceda.

3. Arrepentimiento: Si reconocemos pero no nos arrepentimos, volvemos fácilmente a caer en el mismo error, y entonces no sería un arrepentimiento genuino, se convierte sólo en remordimiento. El verdadero arrepentimiento conlleva un cambio de actitud.

4. Perdón: Debemos pedir las disculpas del caso a quienes ofendemos y si no lo hacemos nuestro orgullo está interviniendo en nuestra contra, evitando que avancemos en el proceso de recuperación de nuestra identidad propia. Al encontrar la raíz del problema, o sea de donde copiamos tal patrón, debemos perdonar a la persona que influyó en nosotros, ya sea que lo haya hecho de manera consciente o inconscientemente, posiblemente copiándolo de otro familiar o transmitido de generación en generación.

5. Fuerza de voluntad: Tenemos que tomar en cuenta que llevamos años actuando de un modo en particular y la vida nos hace pasar repetidas veces por lo mismo, sobre todo cuando no lo hemos superado. Así que requiere de mucha fuerza de voluntad comenzar a actuar de la manera correcta y si es necesario debemos pedir ayuda y colaboración a quienes nos aman para avanzar.

“Te haré entender, y te enseñaré el camino por el cual debes andar; sobre ti fijaré mis ojos”
Salmo 32:8

Tanny es colaboradora regular en Mi Casa Organizada. Ha trabajado dando consejería a mujeres, adultos jóvenes, adolescentes y matrimonios. Lee más acerca de Tanny aquí.
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