Cómo Reducir

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Qué Ganarás Al Deshacerte De Objetos Innecesarios?

En Mi Casa Organizada, hemos hablado acerca de cómo deshacernos de objetos innecesarios en muy diversos lugares del hogar, desde eliminar chunches que haya en el baño, hasta cómo eliminar esos objetos sentimentales a los que estamos muy encariñados.

Pero de nada sirve saber cómo eliminar objetos innecesarios, si no tenemos la motivación para hacerlo, así que hoy vamos a hablar de lo que ganas al deshacerte de todas esas cosas que ya no necesitas.

Mis razones para eliminar objetos innecesarios, y en general evitar llenar la casa de cosas son las siguientes:

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5 Principios Prácticos Para Evitar Y Eliminar La Acumulación

Para mantener la acumulación a raya, es bueno tener siempre presentes algunos principios de organización. Cuando los incorporas en tu vida diaria, tendrás lo que podríamos llamar un “plan de vuelo”, con el cual mantendrás tus espacios organizados con poco esfuerzo.

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Los “SÍ” Y Los “NO” De La Organización

Mucha gente piensa que SE NACE siendo organizado.

Buenas noticias! La organizacion no es algo con lo que se nace, sino que se aprende, sólo requiere práctica continua, y algunos tips 😉

Hoy te traigo algunos, para ayudarte a tener éxito a la hora de organizar tu hogar, tus estudios, tu oficina, y tu vida en general.

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Simplifica Tu Vida y Libérate!

Con nuestro estilo de vida actual tan ocupado,  el simplificar se vuelve muy importante si queremos detener, controlar, evitar o eliminar el caos en nuestro hogar.

No se trata de irse a los extremos de no poder invitar a alguien a cenar porque no tenemos un plato extra, pero hay que tener en mente que “entre menos bulto más claridad”, como diría mi sabia madrecita. Entre menos cosas tengamos que limpiar, lavar, acomodar y recoger, nuestra vida será más sencilla y “liviana”.

5 áreas en las que puedes simplificarte la vida

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Cómo deshacernos de regalos no deseados… elegantemente

Recién ha pasado la época navideña. Probablemente ya quitaste los adornos, o lo harás en estos días. Y talvez por ahí en tu cuarto tienes los regalitos que recibiste la mañana del 25, posiblemente algunos lindos y que deseabas recibir, o que te sorprendieron, o que de plano necesitabas.

Pero talvez alguno bien requetefeo!

Qué hacer? Qué hacer? Te ataca la culpa, porque sabes que la persona que te lo dio (al menos en la mayoría de los casos) lo hizo con cariño, gastó su dinero o su tiempo (o ambos) comprando o haciendo algo para agradarte.

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Qué Hacer Con Objetos De Gran Valor Sentimental?

Aún los más eficientes “bota-chunches” a veces tienen problemas para deshacerse de este o aquel objeto ya que tiene un grandísimo valor sentimental para ellos.

En Mi Casa Organizada siempre te aconsejo que te deshagas de lo innecesario, que no guardes cosas si no las usas, etc. Pero, quiere esto decir que debemos regalar o botar el perrito de peluche con el cual durmió nuestro hijo toda su infancia? O qué tal si tenemos problemas para deshacernos de una blusa que no usamos pero que nos regaló alguien muy querido?

Hemos hablado varias veces de que una vida sin cosas innecesarias es una vida obviamente más simple, y por extensión más feliz, ya que nos permite centrarnos en objetivos que verdaderamente nos satisfacen. Pero también es cierto que hay algunos objetos que son realmente valiosos para nosotros, y que es bueno conservarlos.

Siempre poniendo en una balanza lo que guardamos y lo que desechamos, no debemos sentirnos culpables por guardar aquello que en verdad nos pone una sonrisa en la cara y nos produce un sentimiento agradable.

El problema con esto es, cómo decidimos qué se queda y qué se va? Esta decisión es la parte difícil del proceso, y puede llegar a ser paralizante. En algunos casos, esta decisión puede ser obligatoria, como cuando te mudas a una casa, apartamento u oficina más pequeñas, o si estás decidiendo por algún ser querido que recientemente ha fallecido.

Para ayudarte con este proceso, te traigo tres estrategias para que te sea más fácil saber qué hacer con estos objetos tan queridos:

1. Sácalos de tu vista. 

Al enfrentarte a este tipo de decisiones, es probable que te pongas muy emocional. En este estado de ánimo es muy difícil tomar decisiones acertadas. Talvez hasta estarás cambiando de opinión a cada momento. Esto te puede causar aún más estrés del que ya estás sintiendo, así que lo mejor que puedes hacer es apartarte de los objetos momentáneamente. Colócalos en una caja para que puedas revisarlos después, cuando te hayas calmado un poco. Asegúrate de escribir en una parte visible de la caja lo que contiene, y una fecha límite. Escoge un período de tiempo razonable, suficiente para darte tiempo para pensar qué hacer con las cosas. Si el tiempo pasa, llega la fecha límite y no has decidido qué hacer, date permiso para deshacerte de la caja completa, sin sentirte culpable.

2. Conserva el recuerdo de otra forma. 

A veces nos aferramos a algún objeto, no por el objeto en sí, sino por las memorias que éste despierta en nosotros. Una manera de guardar esas memorias sin tener que seguir guardando el objeto es tomarle una foto. También puedes escribir en un diario o hacer una grabación acerca de cómo te sientes acerca del objeto y las memorias asociadas a él. Incluso podrías crear una hoja de scrapbook (física o digital) para guardar las fotografías, y adornarla con todo aquello relacionado con el objeto. Así honrarás los objetos (y no los olvidarás) sin tener que seguir guardándolos para siempre.

3. Escoge los mejores. 

En el proceso de decidir qué guardar, selecciona aquellos objetos que signifiquen muchísimo o que estén en la mejor condición, y exhíbelos como parte de la decoración de tu casa u oficina. Así podrás verlos cada vez que quieras, y con el tiempo tus sentimientos podrían ir cambiando. Para entonces habrás disfrutado del objeto más tiempo y talvez estés lista(o) para dejarlo ir.

El deshacerse de un objeto con valor sentimental es bastante difícil, pero no te sientas mal si no puedes decidir qué hacer inmediatamente. Date un tiempo, y comprenderás que, como no puedes guardarlo TODO,  deberás deshacerte de los objetos sin sentido y guardar sólo aquellos que están realmente cerca de tu corazón.

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Ideas Para Vivir Con Menos – Cómo Ahorrar

Hemos estado hablando de lo que significa vivir con menos, y de cómo decidirnos a hacerlo.

Pero qué acciones específicas podemos tomar para aprovechar mejor nuestros recursos y sacarle provecho a lo que ya tenemos?

En Internet hay muchas maneras de reutilizar y reciclar objetos, transformar prendas, etc. Pero aquí te traigo tres ideas para ahorrar recursos y aprovechar mejor el dinero en nuestro hogar:

Vete de compras – en tu propio clóset!

Trata de ver las prendas que ya tienes con nuevos ojos. Crea combinaciones nuevas entre ellas, haz mezclas inesperadas de colores, estilos y estampados, agrega una chaqueta, una bufanda o accesorios que jamás se te hayan ocurrido antes, aprende cómo vestir en capas. Te sorprenderás al ver los nuevos outfits que puedes crear con lo que tienes en el clóset.

También puedes invitar a tu amiga, esa que siempre anda vestida divina y cuyo estilo te encanta, y pedirle que te ayude a armar nuevos vestuarios. El punto de vista de otra persona, talvez más intrépida, o simplemente con “ojos frescos” podrá ayudarte a sacar el mayor partido a tus prendas.

Consume lo que tienes en tu despensa

Hazte el propósito de no ir al supermercado hasta que no te hayas acabado la gran mayoría de cosas que tienes en tu refri, congelador y despensa. Así te forzarás a usar tu imaginación y a buscar recetas que utilicen los ingredientes que ya tienes.

Por ejemplo, digamos que revisas tu alacena y te encuentras arroz, una lata pequeña de atún, el último poquitillo de masa, y una lata de vegetales mixtos. Revisas tu refri y hay un chayote, una zanahoria, unas cuantas papas, dos choricitos y 1/4 kilo de carne molida. No parece ser mucho, pero si planeas con cuidado, podrías preparar las siguientes comidas (apuesto a que se te ocurren otras):

  • arroz con chorizo
  • sopa de albóndigas
  • pastel de atún

Decídete a usar el paquete de lentejas que tiene 6 meses de estar ahí guardado, o la lata de espárragos. Mira tus ingredientes con creatividad. Talvez tu familia no gusta de los garbanzos, pero qué tal si los usas para preparar hummus o falafel, ambos típicos de la gastronomía árabe, y muy ricos y saludables, por cierto.

La idea es ponernos creativas, buscar formas de usar lo que ya tenemos y que talvez hemos estado evitando cocinar. Puede que hasta nos llevemos una sorpresa y encontremos el nuevo favorito de la familia. Es cuestión de probar!

Haz tus propios productos de limpieza

En casa ya hace tiempo sustituí los desinfectantes y limpiavidrios por vinagre de limón, y ni te imaginas la cantidad de dinero que me he ahorrado. También dejé de comprar abrillantador de cristales para la lavaplatos (es ridículo lo caro que es) y lo sustituí por vinagre. Y de vez en cuando me gusta perfumar mi casa con estos aromatizantes naturales. También descubrí que la mezcla de bicarbonato de sodio y jugo de limón es un excelente pulidor para abrillantar las llaves del lavamanos y el fregadero de la cocina.

Otra cosa que he hecho para ahorrar dinero en productos de limpieza es comprar toallas de cocina de las que son más resistentes, las separo individualmente, las corto por la mitad a lo ancho y las coloco una por una en el recipiente de toallas húmedas (Lysol o Clorox), les agrego desinfectante (en ellas sí uso desinfectante porque me gusta el aroma), y puedo rellenar mi envase de toallitas húmedas para limpiar el baño por menos de 1/4 parte de lo que cuesta el recipiente original.

Hay muchos otros sustitutos de productos de limpieza que puedes hacer con ingredientes naturales. Basta con que hagas una búsqueda en Internet para que veas cuántas opciones hay.

Como ves, ninguna de estas acciones implica un gran cambio en tu estilo de vida, y con ellas estarás ahorrando dinero y sacándole provecho a lo que ya tienes.

De qué otras formas podrías comenzar a vivir con menos?

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Qué Significa Vivir Con Menos?

Los “necesitas” o los “quieres”? Ahí está la diferencia!

Como lo mencioné en un artículo anterior, el decidirse a vivir con menos puede ser mal visto por los demás, inclusive por nosotros mismos, ya que es ir en contra de lo que la sociedad, la publicidad y las costumbres nos dictan: el consumismo.

Pero tampoco quisiera darle el enfoque extremista que algunos grupos sociales le han querido dar al “anticonsumismo”, como la filosofía de los “freegans” que evitan el desperdicio al recolectar comida (en buen estado) que ha sido desechada, o los minimalistas extremos como la muchacha de este video, que vive en un espacio de 2.13 x 3.65 metros, sino hacerte ver que siempre podemos vivir con menos,sin sacrificar drásticamente nuestro estilo de vida actual.

El vivir con menos puede implicar alguno o varios de los siguientes puntos:

  • Hacer un uso cuidadoso de nuestro dinero.
  • Aprovechar al máximo los recursos que tenemos a nuestro alcance.
  • Evitar el desperdicio.
  • No comprar cosas innecesarias.
  • Aprovechar ofertas y descuentos.
  • Evitar endeudarse.
  • Buscar alternativas de recreación económicas o gratuitas.

El vivir con menos es tener la opción de vivir más eficientemente, aprovechar lo que tenemos y disfrutar al máximo lo que adquirimos. Algunos lo hacen para poder ahorrar dinero, otros porque tienen una naturaleza economizadora, otros por otras razones. Pero, contrario a lo que podría pensarse, el factor común de la gente que decide adoptar este modo de vivir, es un sentimiento de liberación más que de privación.

En la economía actual, imagínate lo bien que se puede sentir el no tener deudas, o saber que tienes muchas opciones para divertirte sin gastar dinero, o poseer los conocimientos que te permitan preparar una comida con lo que ya tienes en tu despensa.

Tampoco se trata de nunca más ir al cine, o privarnos de comprar algún articulo si podemos hacerlo, sino  aprender a discernir entre necesidad deseo, reservar espacio para lo que realmente nos importa, eliminar el exceso y sacarle máximo provecho a lo que nos queda.

Pienso que a estas alturas ya muchos de nosotros hemos aprendido que el dinero no es sinónimo de felicidad. Muy por el contrario, al liberarnos del estilo de vida consumista, podemos muchas veces encontrar tiempo y recursos para hacer lo que en realidad queremos hacer, desde dedicar nuestro tiempo a actividades que nos gusten, hasta (más drásticamente) cambiar de trabajo y encontrar el empleo o el negocio de nuestros sueños.

Piensas que podrías vivir con menos? En qué otros aspectos podrías reducir sin afectar tu modo de vida? Comenta!

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Decídete A Vivir Con Menos

En este mundo consumista en que vivimos, en el cual la valía de una persona es muchas veces medida por sus posesiones, quien decide vivir con menos es visto como un bicho raro, como un “agarrado” (tacaño), un rebelde, un loco, un hippie, etc.

Ahora que el “movimiento verde” y la conciencia ecológica están como de moda, es la misma época en la que no es raro encontrar casas con pantallas de 42 pulgadas en cada habitación, o con más carros que gente. Seguimos suscritos al periódico aunque ahora todos lo lean online. Los artículos desechables son cada día más comunes, Dios nos libre de reutilizar el tarro plástico de la comida china que encargamos el otro día, a un banano le sale una peca y lo botamos, los niños tienen 4 consolas de videojuegos diferentes, y además también tienen laptop, tablet, DS y smartphone, todo esto antes de cumplir 10 años. La ropa no nos cabe en los clósets, y seguimos comprando cosas y cosas, y luego hasta casas más grandes en las cuales guardarlas. Mamá y papá trabajan como desquiciados, para poder pagar todos esos juguetes sofisticados, y los niños se crían solos en las casas gigantes y llenas de cosas, que mamá y papá tampoco logran disfrutar por estar trabajando. Las familias ya no se sientan a cenar juntas, y en las raras ocasiones en que lo hacen, cada quien está inmerso en su celular, en lugar de conversar.

Esto se me hace un poco incongruente. Por un lado nos declaramos ecologistas, y por otro vivimos una vida de consumismo. Cómo es posible que la gente considere que un “paseo normal” es ir al mall a comer comida chatarra? Dónde quedaron los paseos a parques nacionales, los picnics, las visitas a los plays? Ahora los chicos no van a un play si no es el de algún restaurante de comida rápida. Los padres ni siquiera conversan con sus hijos en el carro porque éstos van metidos de nariz en los juegos electrónicos, mientras papá revisa correos o el facebook en su smartphone en cada semáforo.

Es cierto, los tiempos cambian. Entiendo que ahora los chicos deben vivir encerrados en las casas, ya no pueden salir a jugar como antes. Entiendo que el ritmo de vida actual es mucho más acelerado del de hace 20 ó 30 años. Comprendo que usar pañales de tela es casi un lujo porque no hay tiempo ni energía para estar lavándolos.

Pero también pienso que muchas de nuestras costumbres actuales, muchos de los artículos que adquirimos, las tenemos o los adquirimos simplemente porque “hay que hacerlo”. Sino, que alguien me dé una razón coherente de por qué un niño de 7 años podría necesitar un smartphone con conexión a internet, porque francamente no lo comprendo.

Por qué muchas familias deciden ir a un restaurante de comida rápida y gastar 15,000 ó 20,000, talvez hasta cargándolos a la tarjeta de crédito, en lugar de preparar una comida casera? Lastimosamente sé de muchos casos en los que lo hacen para poder quitarse a los hijos de encima por un rato. Por qué compramos televisores para cada habitación de la casa? Porque no somos capaces siquiera de ponernos de acuerdo, negociar y compartir un programa de televisión en familia. Por qué papá y mamá se endeudan para poder comprarle el último aparato tecnológico de moda a los hijos? Porque en cierta forma tratan de llenar el vacío que sus hijos sienten al no tener a nadie en casa que los reciba a la vuelta de la escuela. O peor aún, porque los vecinos se los compraron a sus hijos y “no hay que quedarse atrás”.

Valdrá la pena? De verdad valdrá la pena? Pienso que una vida más sencilla y austera, enfatizada más en lo que somos en lugar de lo que tenemos, es mucho más rica, mucho más satisfactoria, y dará un mejor ejemplo que una vida llena de cosas materiales, pero también de estrés, corre-corres e infelicidad. O crees que tu hijo el día de mañana dirá: “qué bonito, mi mamá siempre me llevaba al mall” ? O quieres que mejor diga: “qué bonito, mi mamá siempre se tiraba al piso y jugaba carritos conmigo”. Cuál actividad quedará en su memoria? Piénsalo.

Decídete a vivir con menos, no sólo por el bien del planeta, sino por tu propio bien. Vive con menos, y enriquece tu vida.

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5 Aspectos De Tu Vida En Los Que Puedes Reducir

Como mencionábamos ayer, muchos aspectos de nuestra vida se ven beneficiados al reducir nuestras pertenencias, y hasta tendremos más tiempo libre para dedicarlo a las cosas que realmente nos gustan, en lugar de estar limpiando, reacomodando y ordenando chunches innecesarios.

Pero específicamente en qué áreas puedes reducir?

Algunos de los aspectos más comunes en los que “menos es más”, son los siguientes:

Ropa y zapatos

Muchos tenemos en nuestro closet prendas que no nos hemos puesto en un año o más. Otros seguimos guardando ropa de hace 10 kilos, con la esperanza de que cuando perdamos peso podremos de nuevo entrar en ella. O guardamos ropa pasada de moda simplemente porque está en buen estado.

Piénsalo. La pura verdad es que, si no lo hemos usado en más de un año, es porque o no nos gusta, o no nos queda bien, o el color no nos favorece. Y cuando finalmente bajemos esos kilos de más, vamos a estar tan motivadas(os) a cambiar nuestra imagen que por nada del mundo vamos a querer usar ropa vieja. Y la ropa pasada de moda, pues ya pasó, y si ya no nos gusta hay que deshacerse de ella! Las modas vuelven, es cierto, pero crees que tu hija querrá usar esas botas de hace 20 años que tienes ahí guardadas, cuando sus amigas van a usar unas de mejor calidad y material? No lo creo.

Libros

Hasta hace algunos años, el tener una buena biblioteca en casa era una manera tangible de demostrarle al mundo qué tan cultos y educados éramos (aunque nunca hubiéramos leído ninguno de esos libros). Con el amplio uso de la tecnología que tenemos ahora, esto ha cambiado. E incluso el “movimiento verde” ha causado que los libros impresos vayan siendo cada vez menos.

Soy lectora empedernida, así que entiendo cuando alguien me dice que nada supera el tener el libro “real” entre las manos, sentir su aroma a papel nuevo o antiguo, escuchar sus páginas al voltearlas. También comparto el sentimiento. Pero pienso que muchas veces guardamos libros que no nos han ni gustado, simplemente porque son libros y los libros “no se botan ni se rayan, y se tratan con CA y CUI (cariño y cuidado –HOLA MA!–“.

Entonces, démosle a nuestros queridos libros la importancia que se merecen, al reducir nuestra colección y sólo dejarnos aquellos que AMAMOS, y que no nos cansamos de releer, ediciones únicas, o los que por una u otra razón tienen un lugar especial en nuestro corazón. Todos los demás (libros de la U, antologías, libros que no nos han gustado, enciclopedias viejas, etc.) podemos enviarlos a una compra y venta de libros usados (en las inmediaciones de la UCR hay varias, y en Alajuela también) y así les daremos la oportunidad de alegrar la vida de otra persona que sí los necesite. Ese es el propósito de su existencia “librística”, no crees?

Artículos de aseo personal

La industria de artículos de aseo personal nos ha hecho creer que necesitamos una crema diferente para cada parte de nuestro cuerpo, varios shampoos dependiendo del día de la semana o del peinado que escojamos, desodorantes para cada tipo de actividad, cosméticos, rasuradoras, exfoliantes, tratamientos para la piel y el pelo, y una lista interminable de productos que muchas veces son innecesarios.

Toma por ejemplo los productos de aseo para bebé. Estas empresas nos dicen que tenemos que bañar a nuestro bebé con un jabón perfumado, y luego ponerle talco, crema, aceite y colonia. Pero resulta que los bebés tienen su perfume natural! Has notado lo rico que huele un bebé recién nacido? Y crema para qué? Ellos ya tienen la piel más suave del mundo, no necesitan cremas!

No estoy diciendo que tengamos que lavarnos el cabello con jabón azul, pero sí hay que revisar las gavetas del baño, y decidir cuál de los 5 tarros de gel nos vamos a dejar, y eliminar los otros cuatro, por ejemplo. Y muchas veces los productos naturales pueden ser sustitutos iguales o mejores que los productos comerciales. Quieres hacer la prueba? Cuando estés haciendo fresco de limón, toma un poquito del jugo, agrégale azúcar y frota tus manos con esta azúcar con limón por unos minutos y enjuaga sólo con agua. Este es el mejor exfoliante que he usado en mi vida. Cabello reseco? Gorras de aceite de oliva. Cabello grasoso? Enjuagues con agua con vinagre. Cutículas resecas? Masajes con un poquito de aceite de oliva. La lista es muy larga, y de seguro tú sabes muchas de estas soluciones naturales, así que mejor me detengo. Pero ya tienes la idea.

Compromisos

Nuestras vidas están plagadas de compromisos, citas, trabajos, llamadas por hacer, proyectos que completar, fechas límites que cumplir, cursos, clases, responsabilidades. Analiza tu agenda, y trata de eliminar todos aquellos compromisos que más bien son una carga para ti, que no te traerán ningún beneficio, o que más bien te provocan pesadillas en lugar de una sonrisa.

Nuestro tiempo es limitado. Y recuerda que también tienes que descansar, alimentarte bien, ejercitarte, pasar tiempo con tu pareja, hijos y familia, orar o meditar, y cultivar tus intereses. Reserva tu tiempo para aquellas actividades que realmente te satisfacen, que te cultivan como persona, que te harán mejorar tu vida, y elimina aquellas que ya no disfrutas del todo o que ya no están acordes con tu estilo de vida actual o tus intereses, o que te están provocando estrés.

Recuerdo una vez que decidí ayudar a las catequistas de la iglesia a la que asistía. Era una actividad que me satisfacía, y a la que podía llevar a mi hijo. Pero aunque mi hijo disfrutara también de este tiempo en las clases, resentía mucho el hecho de que tuviéramos que levantarnos a las 6:30 de la mañana un sábado luego de haber madrugado toda la semana, y que no tuviéramos tiempo de desayunar calmadamente, ver televisión o pasar tiempo con él, sin prisas. Llegó el momento en que tuve que decidir entre disfrutar tiempo con mi hijo o dar las clases de catecismo. Ganó mi hijo, porque él es una de las más altas prioridades en mi vida. Si no puedes tenerlo todo, escoge lo más importante para ti. Será lo que al final te traerá más felicidad.

Archivos de computadora

De este aspecto creo que todos los que usamos una computadora somos culpables, porque como no vemos el espacio que nuestros archivos de computadora ocupan, no nos preocupamos por él, porque es abstracto. Aparte de eso, no tenemos la rutina de revisar regularmente nuestros archivos y eliminar lo innecesario.

Pero ciertamente nuestra amiga computadora se verá beneficiada si quitamos todo ese montón de folders, fotos feas, documentos de trabajos escolares de hace 3 años, correos viejos, música que ya no nos gusta, películas que no volveremos a ver jamás, juegos que ya no atraen, aplicaciones inútiles, chistes, etc. Además de eso, nos será mucho más fácil encontrar algún documento o archivo, si conservamos sólo lo necesario, y si esto está bien clasificado.

Incluye en tu rutina diaria limpiar uno o dos folders, y eliminar todo aquello que no hayas accesado en mucho tiempo y que ya no utilices. Asegúrate de cambiarle el nombre a tus carpetas por nombres descriptivos y obvios, para que sepas dónde archivar algo, o dónde encontrarlo, y no cometas el error de nombrar carpetas con nombres muy generales como: “otros”, “varios”, etc., ya que te verás tentada(o) a “tirar” en ella todo cuanto caiga en tu computadora, y luego será mucho más lenta y tediosa la tarea de organizar los archivos.

Esto no te tomará mucho tiempo, unos cuantos minutos al día serán necesarios, pero te ahorrarás mucho tiempo en el futuro.

Estos son sólo algunos ejemplos, pero igualmente podemos pensar en reducir nuestra cantidad de ropa interior y medias, artículos de limpieza, tarros plásticos, herramientas, maquillaje y esmaltes, accesorios, juguetes, materiales de manualidades, fotos, papeles guardados, ropa de cama, artículos de pasatiempos que ya no practicamos, CD´s, DVD´s de películas, colecciones, adornos, y muchas otras cosas en nuestro hogar. Pero la idea es la misma: tener sólo lo que amamos y usamos en el momento presente.

En qué otros aspectos podrías reducir?

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